Se trata de los restos del franciscano español Fray Lázaro de Santofimia (siglo XVI), hallados en el antiguo convento de la Asunción que cuidaba, y que por su estado natural de momificación se convirtió en el primer cadáver en su tipo.

"Tras su muerte a los 55 o 60 años de edad, fue enterrado dentro de los muros de la iglesia en lo que probablemente era una tradición local, lo que permitió a Fray Lázaro cuidar de su iglesia después de su muerte", reseña un estudio del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).

Sobre la momia ya se han hecho algunos estudios, como el de la National Geographic entre 2001 y 2003. Además fue sometida a un riguroso trabajo de conservación entre 2009 y 2010.

A finales de este mes, y gracias a la Alianza Francesa, Philippe Charlier estudiará los restos en Quito, en colaboración con la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), mediante tomografías, análisis de muestras de cabello, genéticos, fibroscópicos y toxicológicos para determinar las razones de su muerte, y otros estudios, a fin de determinar también la formas de vida del siglo XVI en Chimborazo.

De 42 años, Philippe Charlier es el director de investigaciones y de estudio del Museo Quai Branly (París). Se ha especializado en el análisis de vestigios humanos antiguos y momias, y ha participado por ejemplo en proyectos de investigación sobre los restos de Adolf Hitler y de los de Juana de Arco y la reconstitución del rostro de Maximilien Robespierre, entre otros.

El experto francés expondrá sobre sus experiencias en Quito, donde participará en "La noche de las ideas", una iniciativa del Gobierno francés, que busca diferentes tipos de reflexiones sobre varias materias y que en esta ocasión desarrollará temas bajo el paraguas: "De cara al presente". El francés ofrecerá la charla "La muerte no es el final, medicina legal e historia", en el Palacio de la Circasiana.

 

Fuente: El Telégrafo