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22 juin 2021
Culture

A l'occasion de l'Euro 2021, découvrez le portrait de notre Alumni ambassadeur, Fernando Segura, sociologue spécialiste du football !

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El Dr. Fernando SEGURA MILLAN TREJO realizó un doctorado en sociología en la escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS-Paris) en Francia entre 2006 y 2011. En particular, estudio el fútbol como fenómeno sociológico, que es a lo que se ha dedicado desde entonces.


A su regreso a México, se ha convertido en un Embajador de la Red France Alumni México y ha participado en varias actividades de la Embajada de Francia en México. Por ejemplo, fue invitado como panelista en ocasión de la mesa redonda en línea « POR UN FUTBOL MÁS INCLUYENTE Y DIVERSO » organizada par parte de las Embajadas de Francia y de Alemania en el marco del partido Francia-Alemania el pasado 15 de Junio.

Actualmente, el Dr. Fernando SEGURA MILLAN TREJO colabora desde México con el Observatorio del deporte social de la Universidad Nacional de San Martín y el Ministerio de Turismo y Deporte en Argentina.

 

Los 3 puntos claves de tu trayectoria académica

  • El primer punto clave fue haber realizado una licenciatura franco-argentina en Economía en la Universidad del Salvador (Buenos Aires, Argentina) y la Sorbona. Esa formación abrió mis horizontes.
  • Luego realicé una maestría en administración y políticas públicas en el CIDE en México y de ahí me fui a Francia con beca CONACYT para hacer un doctorado en sociología en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS-Paris).
  • Desde entonces he podido hacer otras experiencias en diferentes países. Por ejemplo, un posdoctorado en Brasil y luego ser profesor visitante en el posgrado de sociología en la Universidad Federal de Goiás (Brasil) entre 2016 y 2020, además de una estancia en Inglaterra.

 

3 preguntas y un consejo

  • ¿Una personalidad francesa que te ha marcado y por qué?

 

Voy a mencionar a dos que tienen mucho que ver con mi vida y mi profesión, en primer lugar mi director de tesis, Patrick Mignon, alguien que además de ser exigente fue muy sensible a las dificultades que todo estudiante de doctorado enfrenta. Hoy lo considero un amigo entrañable, pero sobre todo lo admiro porque fue de los pioneros en Francia en muchos de los temas a los que hoy me dedico. Cuando él comenzó, el deporte no era considerado como un asunto muy “serio” en la academia francesa, algo parecido a lo que sigue ocurriendo tal vez en México. A pesar de sus repercusiones sociales, políticas, económicas, el deporte no ha sido visto por muchos académicos como algo relevante para dedicarle mucha atención, se lo ve como un mero entretenimiento.

La otra personalidad que debo mencionar es a Emmanuel Petit, quien también me ayudó muchísimo en toda mi estancia. Ya lo admiraba por su trayectoria como futbolista y por supuesto por haber sido campeón del mundo con Francia en 1998. Lo conocí en la antesala de un partido en Marsella a inicios de 2009 y le hablé de un proyecto social de fútbol para personas sin hogar sobre el que hacía mi tesis. Fue tan generoso y sensible que se convirtió en un referente del proyecto. Trabajar con alguien así nos hizo crecer a todos y le estaré siempre agradecido por haber sido un guía en todo sentido.

 

  • ¿Una gran diferencia que destacarías entre estudiar en México vs en Francia?

 

En la maestría que hice en México teníamos clases prácticamente todos los días de lunes a viernes, con mucha carga horaria de cursos y controles de lectura, además de los tradicionales exámenes por semestre, más otro examen final para aprobar las materias. Cuando llegué a Francia, el primer año del doctorado fue el que más costó, me sentí muy perdido al cabo de unos meses. El sistema era muy diferente, la exigencia no pasaba tanto por la carga horaria de clases. Por el contrario, tenía pocos seminarios obligatorios y luego todo era optativo. No tenía exámenes en los seminarios, sino que la forma de evaluación era a través de los avances de mi trabajo doctoral. Con lo cual, mucho dependía de la autonomía para avanzar. En un momento entré en crisis dado que no sabía para dónde estaba yendo exactamente. Creo que sin darme cuenta tuve el valor de contarle la situación a mi director, quien se sentó conmigo durante unas semanas y me ayudó a armar un plan para reforzar mi bagaje teórico y me fue pidiendo progresos concretos de mi tesis. Confieso que fue un periodo muy difícil, pero con su ayuda los siguientes años fluyeron bien. Luego saqué mucho provecho a la diversidad de seminarios que me ofrecía el EHESS, y recuerdo que también iba a otras universidades a conferencias, coloquios y grupos de estudio, además de aprender realmente a hacer estudio de campo de manera muy intensa.

 

  • ¿Impacto de tus estudios en Francia en tu perspectiva, en relación con los temas de tu trabajo actual? 

 

Prácticamente todo lo que he hecho desde que defendí mi tesis en 2011 es una continuidad o tiene relación con mis estudios de doctorado. Tanto el bagaje teórico, que he ido reforzando y actualizando, como otros estudios de campo en otros contextos. He podido inclusive regresar varias veces a Francia en misiones profesionales u otras experiencias de campo como en la Eurocopa 2016 o en el Mundial femenino de fútbol 2019. Por otro lado, aquellas nuevas investigaciones que estoy comenzando a vislumbrar para los años que vienen –alguna ya la he iniciado- se me figuran con varios nexos con mi formación de doctorado. Por lo tanto, visto todo ya en perspectiva, creo fue lo mejor que me pasó en mi formación académica y profesional.

 

> ¿Un consejo para los candidatos a estudios en Francia?

 

El primer consejo que daría es estudiar mucho el idioma francés, no solo leer, sino tratar de hablarlo lo más posible. Algo que se nos dificulta a los hispanohablantes son algunos sonidos que no existen en castellano, por lo cual alguna inmersión en fonética puede ser muy útil. El manejo del idioma facilita, o en su defecto complica las cosas si uno no se siente con confianza.

El segundo es tratar de buscar un director o directora de estudios, sobre todo en el caso del doctorado, y supongo que también puede aplicar a una maestría, con quien se sienta afinidad antes de entablar el desafío. Esa afinidad académica y humana puede hacer la diferencia, doy plenamente fe de eso.

El tercero es que imaginen que, en el trascurso, sobre todo si la estancia dura de más de un año, pueden suceder crisis personales que nos afectan en los estudios. De pasar algo así es importante reconocerlo y no sentir que vamos a fracasar por eso. Quizás el consejo ahí es no esconder la situación y tratar de comentarla con personas que nos pueden entender.

Por último, para cualquier curioso, hicimos dos libros en la Ciudad Universitaria de París que surgieron de mesas redondas con estudiantes de posgrado en diferentes áreas y que publicamos para divulgación. Todavía tenemos varios ejemplares. Si alguien quiere escribirme a mi correo registrado en France Alumni (México) o a mi página de Academia (https://independent.academia.edu/FernandoSeguraMTrejo), les puedo compartir alguno de los libros. Ahí se cuentan varias experiencias de estudiantes de diferentes nacionalidades en Francia.

 




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